PROYECTO NACIONAL DEL NUEVO ORGANISMO DE LA IZQUIERDA SOCIALISTA EN MÉXICO

Comisión Técnica.

Presentación

Un grupo de personas y organizaciones de izquierda socialista y pensamiento marxista, nos hemos reunidos en el transcurso de este año 2018, con el fin de analizar la necesidad y conveniencia de construir un espacio de convergencia que se cristalice en una organización política, con un profundo enraizamiento social y una vigorosa recreación teórica, que llene el vacío ideológico y político que hace falta en el debate y la opinión pública nacional sobre la opción socialista para México: un partido con una gran capacidad de convocatoria y que encarne las aspiraciones del pueblo de México por su libertad, autonomía e independencia y que sea parte activa en la reconstrucción urgente de la Nación, en base a una nueva civilidad democrática, cuya base ética sea la justicia justa y el Vivir Bien.

En el debate nacional no están presentes, ni se discuten, tanto una alternativa socialista para México, como la gravedad de las contradicciones que hoy caracterizan al mundo actual:  entre, por un lado, un capitalismo depredador  que aplica medidas cada día más agresivas y  expoliadoras contra la clase trabajadora de México y del mundo, a quienes les han eliminado y arrebatado conquistas laborales y sociales resultado de las históricas luchas obreras y que amenaza con profundizar aún más ese proceso depredador y; por otro lado, tenemos una feroz embestida del capital contra la naturaleza y el medio ambiente que está llevando al mundo a un ecocidio, el cual puede derivar incluso en la destrucción del eslabón más débil de la cadena de la vida en el planeta: a la extinción del género humano. Por ello, tenemos desde la izquierda que, incluir al debate nacional estos aspectos fundamentales que conllevan a una crisis civilizatoria del capitalismo y, plantear la necesidad de luchar por un nuevo sistema de la vida social, diferente al capitalismo depredador que estamos padeciendo.

Convocamos a las organizaciones y partidos marxistas existentes en México, asimismo a las personalidades en lo individual –identificados con el elevado propósito de construir una sociedad igualitaria, justa y asentada en el bien común en México–; a los jóvenes trabajadores, manuales e intelectuales; a los maestros de México, a sus profesoras y profesores de todos los niveles; a los profesionistas que comparten el ideal socialista, a los obreros y campesinos; a los artistas e intelectuales que tienen el propósito de contribuir a sustituir el capitalismo depredador por un régimen mejor, más humanista y democrático; a todos aquellos que sufren los efectos de políticas públicas de rapiña que aplica la clase política en el poder; los llamamos a participar juntos en esta noble tarea de construir el instrumento de lucha y trasformación del pueblo mexicano, la nueva organización de izquierda marxista, el nuevo partido de la clase trabajadora, los plebeyos, los olvidados y los pobres de México.

Para ello en una reunión Nacional se analizarán y consensuarán los siguientes principios, lineamientos políticos y programa que proponemos y aquí se enuncian:

1. La crisis del capitalismo en México y el modelo neoliberal

En México la aplicación del modelo neoliberal, no sólo ha dejado una estela de explotación, pobreza, desigualdad, insalubridad, bajo crecimiento económico, corrupción, violencia generalizada, dependencia política, económica y cultural a grados ya inaceptables, sino que ha fragmentado al mundo laboral, ha desorganizado las estructuras sociales, se han inducido fallas institucionales, se han alimentado los dislocamientos regionales, se ha profundizado el robo de los bienes públicos y se han destrozado las bases materiales de nuestra soberanía nacional, en lo económico, lo político, lo cultural, lo militar, lo alimentario, lo energético, etc.. Seguir por ese camino significaría llevar al suicidio al país y al pueblo mexicano.

El país está en urgencia, vive momentos complicados y hasta dramáticos, el gobierno ha sido cooptado y por consecuencia derrotado por el poder profundo de México –los 15 megamillonarios del país– y por poderosos intereses ajenos a la Nación, quienes han militarizado las relaciones sociales, razón por la cual, la violencia y la impunidad aumentan cada día; la economía lleva ya más de 30 años sin registrar crecimiento decorosos en lo económico y la desigualdad es insultante, mientras  crece la acumulación de la riqueza por una minoría, la pobreza de la mayoría se extiende como un cáncer sobre el pueblo y la nación ve como cada día se entregan sus riquezas naturales, productivas y humanas al extranjero incrementando su dependencia.

Las instituciones y el actual estado de derecho no corresponden ni responden ya a los intereses de las mayorías nacionales.

El desprestigio de la figura presidencial es evidente por su entreguismo y sumisión frente a las agresiones del extranjero y por servir al gran capital entregándoles las riquezas nacionales propiedad de la nación.

El debate hoy, es entre los partidarios de mantener vigente este régimen caduco neoliberal y aquellos que proclamamos la necesidad de un cambio lo más profundo y que podamos revertir los efectos nocivos de las últimas cuatro décadas de aplicación de esa nociva política de la modernidad neoliberal.

Con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador apoyado por más de treinta millones de mexicanos se abre una oportunidad de transformación democrática que posiblemente frene esta tendencia. Pero eso será posible, no por una personalidad o un partido político, sino por la irrupción masiva de las clases laboriosas, menesterosas y subalternas de nuestro país, no para hacer patentes su capacidad de resistencia y reivindicación, sino para mostrar que pueden y deben ser factor de poder. Por ello, el cambio en la conciencia de millones de mexicanos en la pasada coyuntura electoral, es una conjunción y disyunción temporal, no puede sostenerse al infinito, vacila, se repliega a su vida cotidiana y busca simultáneamente  salir de ella; se diluye y se sobrepone a la pasividad de la servidumbre voluntaria; se asimila al vasallaje social y se exilia de esa indiferencia domesticada para volcarse a favor de los otros y de lo público; por ello, ahora es el momento en el que las fuerzas políticas populares deben empujar para profundizar y hacer que ese cambio no se detenga no se desvié, sino que sea de raíz y que siente las bases de una nueva democracia y finalmente de un nuevo sistema de la vida social.

No habrá que olvidar que la lucha emancipatoria de las mexicanas y los mexicanos, se desarrolla en un mundo complejo, incierto y sumamente delicado:

  • El sistema mundo capitalista cursa su peor crisis en más de 500 años de desenvolvimiento, que no sólo es propia del ciclo del capital, sino que es alimentaria, energética, migratoria, ambiental, de desintegración regional, que hala ya de una crisis de carácter civilizatoria;
  • De un mundo unipolar, hegemonizado por los EE.UU., estamos transitando a un mapa mundial multipolar;
  • El centro económico del mundo, se empieza a desoccidentalizar y se mueve hacia el Asia central;
  • El imperialismo norteamericano, continúa ampliando su crisis de hegemonía;
  • Durante la primera década de este siglo XXI, la región que mostró un empuje emancipatorio frente al neoliberalismo, con gobiernos progresistas y con algunas tendencias postneoliberales, fue la región indo-afro-latinoamericana;
  • En América Latina, se abrió hace ya 18 años, un espíritu general de época, que se caracterizó por una ofensiva política y electoral en la región, hoy, se ha pasado a la defensiva en estas vertientes, se ha perdido terreno geográfico y la iniciativa política regional está en disputa. El triunfo electoral en México, puede cambiar la correlación de fuerzas continental.

2. Qué partido queremos construir los socialistas

La construcción de un partido que tenga en el horizonte la visión de la construcción de un país socialista. El partido o el movimiento hacia el socialismo en México (o como se llame) aspira a ser el espacio de representación del pueblo trabajador y los olvidados de nuestro país, integrada sobre la base de una asociación libre y voluntaria, por los hijos del pueblo más conscientes de la realidad y el devenir histórico, guiados por las experiencias históricas de las luchas y movimientos sociales en el mundo, sintetizadas en el Marxismo universal, pero enriquecidas en nuestro marxismo situacional y nuestras propias luchas patrias, emancipatorias y justicieras.

El partido o movimiento hacia el socialismo en México, no solo contribuirá a recrear y reinventar el proceso revolucionario que empodere al pueblo trabajador, sino que será un referente persistente y permanente desde ya, para ir construyendo la patria nueva, la sociedad igualitaria; una sociedad sin opresores ni oprimidos, hasta lograr una sociedad libre para siempre de toda forma de explotación, en la que todo ser humano es igual, es el amigo, compañero y el hermano de los demás.

Las mujeres y hombres que la integramos, con base en el análisis de la situación nacional y mundial contemporánea, acordamos dedicar nuestros esfuerzos a lograr un profundo cambio en nuestro país. Luchamos contra toda forma de explotación de los seres humanos. Luchamos por la democracia, contra la opresión política, por la transformación social y la justicia para los trabajadores y el pueblo, por el respeto a la naturaleza y el equilibrio ecológico, contra el capitalismo salvaje que destruye el medio ambiente y pone en riesgo la supervivencia de la vida en el planeta; contra cualquier forma de discriminación de los seres humanos, por su sexo o sexualidad, color de la piel, condiciones de salud y religión; por la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, contra cualquier tipo de violencia contra las mujeres y los niños, por la dignificación del campesino, el desarrollo del campo y la autosuficiencia alimentaria de nuestro México, el reconocimiento a los pueblos originarios, el respeto a su territorio, sistemas de justicia, filosofías, costumbres, su cultura, su desarrollo económico y su autonomía; nuestra inspiración es nacional, patriótica, latinoamericanista e internacionalista. Nos declaramos antiimperialistas y antifascistas, reivindicamos la autodeterminación de los pueblos y nuestra solidaridad con todos aquellos que luchan por su independencia nacional, por la democracia, por el socialismo y la paz.

3. Lineamientos políticos

Partido y sociedad hoy. Una nueva estrategia. En el marco de la actual crisis del modelo neoliberal se consideran, los partidos políticos, como una organización contribuyente a la desgracia social y no como un instrumento de cambio hacia la justicia y la libertad. Esta percepción contradice las experiencias de lo que fueron los partidos de izquierda y revolucionarios, que levantaron la utopía del comunismo y del socialismo, a través del siglo XX, y que encabezaron las revoluciones socialistas de Rusia, China y otros países y que, no obstante, en la última parte del siglo XX dejaron de ser praxis de cambio y emancipación.

Sin embargo, la lucha por la emancipación humana con el ideal comunista y la transición socialista, en la perspectiva marxista, son vigentes frente a la crisis actual; también lo es la forma de partido que propone Gramsci como el intelectual colectivo que piensa, organiza, dirige el cambio revolucionario de la sociedad y lidera la construcción del nuevo orden.

En el caso de México, ha sido también evidente que la izquierda marxista ha mostrado extravíos históricos, al desconocer nuestra propias luchas emancipatorias por ser nación soberana y justa, sustituyéndola por los grandes relatos de otras revoluciones; al no ser propios en la comprensión del ensamblaje colonial del capitalismo mexicano y su evolución; al no tener capacidad de descolonizar el pensamiento marxista y construir categorías propias para la emancipación de una realidad neocolonial; al sustituir la realidad de este país, por los dogmas, las citas y el voluntarismo militante.

Con este acumulado de debilidades de amplios sectores de las izquierdas de este país, era más que evidente que, se vaciara y se transformaran en castas acomodaticias y aburguesadas y por lo mismo, se convirtieran en sistémicas en el proceso de incorporación al torrente opositor de carácter electoral, surgido en 1988, con Cárdenas; en el abandono de la reflexión teórica y su decantación en las luchas concretas de nuestro pueblo; en la elitización de las luchas y los liderazgos en el movimiento social; en la intervención en el frente electoral bajo las reglas estrictas del régimen, sin atentar contra la hegemonía burguesa; en la emulación de las prácticas y la cultura priístas. Por ello, es imperiosa la necesidad de un nuevo partido o movimiento nacional de izquierda socialista.

La Lucha Social. En el escenario complejo de la crisis actual, se advierte una devastación atroz del sujeto social clave de la transformación del país, el proletariado; se le ha sometido a procesos de precarización, flexibilización, nomadización, terciarización y desclasamiento; aunado a ello, se ha destruido su espacio de organización sindical y con ello su espacio y potencial emancipatorio. Sin embargo, el proletariado mexicano, sigue manteniendo importancia fundamental, pero ya no es el único actor y sujeto transformador en tiempos neoliberales, irrumpen las mujeres, las juventudes, los pueblos originarios, los defensores del territorio y de los derechos humanos, etc.

Sin embargo, el desplazamiento político del proletariado también se explica por dos razones más: la derrota estratégica derivada de la caída del proyecto socialista y la recomposición hegemónica capitalista a través del Consenso de Washington y su narrativa de la globalización y el neoliberalismo. Contribuye a su vez la expulsión de decenas de millones de asalariados de la economía formal. Sindicatos muy fuertes en diversos países han tenido que negociar con la patronal la eliminación de conquistas históricas y el congelamiento salarial a cambio de evitar determinados despidos masivos.

Sin negar lo anterior, es evidente que no se puede soslayar que el soporte principal de la acumulación de capital se sigue sustentando en la explotación del trabajo asalariado, reconfigurado en el último período por el incremento del factor tecnológico y el incremento del capital fijo, en proporción al capital variable, presente en la composición orgánica de capital, acrecentando con ello la tasa de explotación y de extracción de plusvalía por las vías ordinaria y extraordinaria. Aunque habrá que reconocer también que, los mecanismos de acumulación se diversifican en esta fase neoliberal mediante el saqueo de los presupuestos públicos de los gobiernos, la expansión del crédito externo e interno, la especulación financiera, la acumulación militarizada, la geoingeniería y los estragos del capitalismo verde.

Estamos entonces en una nueva etapa del desarrollo capitalista en la que se ha llegado a un emplazamiento definitivo en la continuidad del sistema capitalista y de la vida humana en el planeta y está en riesgo terminal lo que se denomina civilización. Ello, dada la aceleración radicalmente irracional de la explotación del trabajo humano y de los recursos naturales renovables y no renovables de que dispone el planeta a lo cual se suma la amenaza sin precedentes de la guerra nuclear. Tal situación obliga a replantear los programas de lucha estratégica del proletariado mundial y de sus aliados, los cuales suman ahora a clases, sectores y grupos que no habían experimentado en el grado actual, la marginación y explotación del bloque dominante que comanda el poder neoliberal.

La tarea más ardua y compleja de los socialistas es la de poner en el orden del día la necesidad de construir un orden social diferente. La sociedad de los iguales. Ello, implica no sólo superar la derrota ideológica de principios de los noventa ocasionada con la caída del campo socialista, cuando la maquinaria mediática y los instrumentos del Estado y del imperialismo lograron prácticamente la eliminación, en el imaginario colectivo, de los conceptos de comunismo y socialismo, sino que debemos superar la incomprensión de nuestra propia realidad y la ausencia de un andamiaje categorial que nos permita construir  un nuevo horizonte de época para el país, una estrategia de poder y una nueva narrativa de la transformación. Sin embargo, en la región latinoamericana emergió ya en el inicio del nuevo siglo un extenso movimiento social anti neoliberal que permitió levantar las banderas de la unidad bolivariana, en la región, con un programa progresista e, incluso, plantear en Venezuela la bandera del Socialismo del Siglo XXI.

Formación Política. Ante la feroz guerra ideológica y psicológica desatada por la oligarquía y la arquitectura de dominación imperialista contra toda idea emancipatoria y especialmente de orientación comunista y socialista, es tarea prioritaria del Movimiento o el Partido, construir y poner en marcha un programa de formación política, como un proceso consciente y continuo que se despliega con el pensamiento y la acción de los militantes, en las dimensiones individual y colectiva y en todo espacio de su vida y actuación. Que lleve a la práctica la consigna fundamental de todo militante de educar con el ejemplo y que derive de la práctica reflexiva. Que el concepto de “Revolucionario” para el militante del Partido sea un compromiso y una divisa a cumplir

Constituir y desarrollar a plenitud la Escuela de Cuadros del Partido para la eliminación en todo militante de las deformaciones dogmáticas, sectarias, mecanicistas y vanguardistas y la práctica permanente del análisis concreto de la realidad concreta. La formación política retomará las herramientas ontológicas, epistemológicas, metodológicas y creativas del pensamiento marxista en sus versiones más avanzadas, pero sin exclusiones.

4. El Programa Para la Transición y la Ruptura

Partiremos de una lucha democrática y de la movilización de los olvidados, los discriminados y explotados de México, contra los traidores a la patria y contra quienes hoy por hoy, y hasta el 30 de noviembre, usurpan el gobierno de la República; pero esta lucha y movilización deberá orientarse en la transformación del Estado mexicano y el poder nacional, que genere las condiciones de un gobierno descolonizador, despatriarcalizador, refundacional de la Nación y con una tendencia postneoliberal, que modifique la correlación de fuerzas sociales, como se anunció con la movilización de más de 30 millones de mexicanos, que al sufragar y hacer del acto de votar, un plebiscito contra los estragos del neoliberalismo, nos vienen a mostrar que ha permeado a lo largo y ancho del país, un imaginario social que exige una voluntad de cambio de todas y todos.

¿Cómo podremos ir construyendo este proceso de recuperación y liberación de México?

Primero: construyendo, desde los movimientos sociales, una irrupción social y política; Segundo: construyendo una voluntad popular de cambio y de destitución de los gobiernos de traición nacional; Tercero: construyendo una mayoría nacional; Cuarto: irradiando, en el imaginario de la sociedad mexicana, una filosofía de la vida, que se funde en la base ética de nuestro derecho a una vida en plenitud. Que todos podamos vivir bien: “En armonía entre el Hombre y la Madre Tierra”: Quinto: buscando y creando las vías del cambio en la República, donde se recupere soberanía y derechos sociales; Sexto: con la lucha política por el gobierno, la transformación del Estado Mexicano y la hegemonía sobre el imaginario social; Séptimo: con la construcción de una estrategia de poder.

Ejes programáticos que darán cuerpo y forma a nuestra transición liberadora:

  1. A través de ganar el Gobierno de la República, desplegar nuevas luchas por la recuperación y transformación del Estado Mexicano y lo que ello significa en término de tensiones y confrontaciones con el bloque oligárquico local
  2. La nacionalización de los recursos estratégicos, propiedad del pueblo y la Nación, a pesar de la confrontación con las multinacionales financieras, energéticas, mineras, de telecomunicaciones, etc.
  3. La redistribución de la riqueza, que no se puede realizar sin la consumación de los dos procesos anteriores, la posibilidad de darle curso a la redistribución de la riqueza, a la desmercantilización de la vida cotidiana de las y los mexicanos,
  4. La perspectiva de consolidar un nuevo bloque histórico a través de un nuevo proceso constituyente para México,
  5. Una nueva República, nos colocará en condiciones de redefinir el problema de la integración que padecemos con los EE.UU, así como, nuestra reconfiguración geopolítica con América Latina y el mundo, con amplios márgenes de autonomía y soberanía nacional.

Es necesaria la lucha política por el gobierno, por la transformación del Estado y por la nueva orientación y sentido de la Nación Mexicana y convocar a la sociedad mexicana a articular nuestras muy diversas fuerzas para ser Nación en el marco de la barbarie, en torno al siguiente andamiaje programático:

  • Después del triunfo del Poder Ejecutivo Federal y de alcanzar una mayoría simple en el parlamento mexicano, luchar por cambiar de raíz la estatalidad mexicana, en su relación de poder y dominio, en sus relaciones de mando y obediencia y, en la conformación de un nuevo imaginario social que enriquezca la constitución de nueva comunidad; esto significa desoligarquizar el gobierno y el estado mexicano, para favorecer tareas de ruptura y transición, reconciliación, reconstrucción y liberación nacional. Un primer paso, puede ser el resultado del 1° de julio, siempre y cuando, los trabajadores y los pueblos de México, luchen por ello y no se esperen al próximo evento electoral;
  • Un nuevo gobierno de la República que reconstituya la base material de la soberanía nacional, la recuperación de su territorio y renacionalización de recursos estratégicos, la reconstrucción de la soberanía alimentaria; que asiente una nueva y versátil concepción de la seguridad nacional, en donde se reinstitucionalice y renacionalice a las fuerzas armadas con una nueva política internacional, en términos de geopolítica y geoeconomía, nuestro nuevo relacionamiento, con el mundo en general y con América Latina en particular, abordando el reto y el horizonte, de nuestra integración con Latinoamérica, con acciones conjuntas en economía, en derechos sociales y humanos, en política energética y de minerales clave; en preservación y reproducción de la biodiversidad y los patrimonios de los pueblos;
  • La configuración de una nueva economía para equilibrar nuestro comercio exterior; la recuperación de la banca central y un acuerdo sobre la deuda externa; la reconstrucción y reanimación del mercado interno sustentado en los equilibrios del desarrollo regional;
  • El ejercicio de una nueva democracia de amplia participación directa, donde se garanticen la reivindicación de nuestros pueblos originarios; una democracia de amplia participación directa, cuyo núcleo de actuación sea el cómo nos queremos gobernar y no el cómo queremos que nos gobiernen, acompañada de la rendición de cuentas y la revocación de mandato;
  • Nuevos derechos sociales, políticos, de género, humanos, individuales, comunitarios, de la madre tierra y, para la adecuada gestión del patrimonio tangible e intangible y los bienes comunes de México;
  • Darle mayor firmeza a la lucha por nuestros derechos al trabajo, la educación, la salud, la vivienda y a la tierra; financiamiento público multianual que fomenten el desarrollo agropecuario e industrial; acceso universal a la seguridad social y derecho a la salud con instituciones públicas integrales y de cobertura universal; el derecho a la vivienda digna, alimentación suficiente y de calidad, a la educación pública, gratuita, laica, científica, humanista y critica, desde la educación básica hasta posgrados universitarios.

5. Camino de la construcción

  • Constitución de un grupo promotor para la formación del Nuevo Partido o Movimiento al Socialismo de México.
  • Elaboración de documentos que sean la base de la reflexión y análisis en torno al partido que queremos construir.
  • Elaboración de un documento resumen que sirva de presentación ante los compañeros que están dispersos en el país y que invitaremos a sumarse a esta iniciativa.
  • Desplegar un esfuerzo para realizar giras regionales y estatales con el fin de darle cuerpo organizativo, en coordinaciones estatales y regionales.
  • Convocar a una reunión nacional para discutir los aspectos de línea política y organizativa y dar a conocer y promover esta nueva organización-partido a través de una conferencia de prensa.
  • Formación de nuevas comisiones, en especial la de finanzas, jurídica y de organización y ratificación, en su caso, de las que ya están formadas.




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