El mundo del EZLN y el proyecto de la 4ta. Transformación
Luis Daniel Vargas Alencaster

En las últimas semanas, y a raíz del impulso de los proyectos de desarrollo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), particularmente el llamado Tren Maya en los estados de Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Tabasco; el Corredor Transístmico, y otros, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha asumido una posición beligerante contra el gobierno federal, acusando al Presidente de la República de ser un agente del capital cuyo objetivo es la destrucción de las comunidades originarias para hacerse de sus recursos. En respuesta a esta ofensiva, AMLO ha eludido la respuesta discursiva y la confrontación pero ha expresado la firme voluntad de sacar adelante sus proyectos, considerando obtener el consentimiento de las comunidades indígenas afectadas.

Ante ese escenario cobra importancia tratar de esclarecer cuál es el verdadero motivo de conflicto.

Por lo que sabemos del movimiento zapatista indígena, el EZLN y sus bases de apoyo defienden una forma de vida modesta, apartada un tanto de la variedad de productos del medio urbano capitalista y en contacto más estrecho con la naturaleza, así como la reivindicación de una forma comunitaria de toma de decisiones, todo ello expuesto a partir de la cultura y la filosofía asociada a esta práctica de vida.

Andrés Manuel López Obrador, en cambio, defiende un proyecto político donde el gobernante hace uso de los recursos económicos que provienen de la actividad productiva, comercial y de consumo –vía cobro de impuestos, venta o renta de recursos de la nación, cobro por servicios administrativos- que tienen como núcleo dinámico a la empresa capitalista, así como de los mecanismos e instrumentos al alcance del poder estatal, todo ello para proporcionar bienestar y desarrollo de los habitantes del país. Para ello requiere de los recursos provenientes de todo el territorio nacional, extraídos por intermediación de la producción capitalista, a fin de orientarlos a la atención de las necesidades de la población.

Dónde están los puntos de encuentro y confrontación de tales proyectos

Sin duda hay un punto de encuentro en el espacio geográfico donde se aplican ambos proyectos y en los fines para la utilización de los recursos, y sólo difieren en cuanto a la extensión del espacio involucrado y al tamaño de la población contemplada, pues los territorios de existencia del zapatismo están incluidos en el espacio de acción del gobierno federal en la medida en que las comunidades indígenas forman parte de la población mexicana.

En realidad, el punto de conflicto está en la forma de extracción y consumo de los recursos naturales.

Las comunidades zapatistas reclaman el uso de los recursos naturales de su territorio para satisfacción de necesidades básicas, formas moderadas de extracción y consumo, y exclusividad en su utilización, a partir de lo cual se entienden como comunidades autosuficientes que deben ser respetadas en su autonomía y su territorio de existencia. El gobierno de AMLO necesita, en cambio, la utilización intensiva de los recursos naturales, por medio de las estructuras y mecanismos de producción capitalista, para lograr generar grandes volúmenes de riqueza que permitan el reparto a todos los agentes económicos participantes, lo mismo que a la población general.

¿Cuál proyecto tiene la razón o mayor derecho para hacer uso del territorio y sus recursos naturales, considerando que ambos buscan beneficiar con ellos a la población?

Cada quien tiene su justificación ideológica para defender tales proyectos: las comunidades indígenas se apoyan en la figura de comunidad originaria, su práctica ancestral de toma de decisiones y su relación estrecha con la naturaleza para reclamar exclusividad del territorio. AMLO se apoya en la institución gubernamental y el aparato de estado, legitimados por un proceso electoral de participación ciudadana de grandes proporciones, así como de una cultura de gobierno representativa y de delegación de voluntades de la masa poblacional hacia los administradores del aparato de Estado.

Sin embargo, hay que considerar que las justificaciones ideológicas solo exponen parte de la realidad y encubren otra.

Para empezar, es necesario tener presente  que los actores de este desencuentro -los ideólogos y voceros del EZLN, como parte activa, y el propio AMLO, como parte pasiva-  son personas físicas que viven en la actualidad y que en sus proyectos de participación social sólo exponen la influencia de la cultura adquirida en el medio en que se desarrollaron. Esto es, el subcomandante Moisés y sus correligionariosno han tenido en realidad una existencia ancestral aunque sí se han nutrido ideológicamente de la experiencia de vida naturalista y comunitaria de los núcleos indígenas. AMLO, por su parte, no es realmente un agente capitalista pero comparte los principios de la democracia representativa y de la estructura del Estado que son afines a este modo de producción. De esa manera, ambas partes utilizan las figuras simbólicas y las estructuras de organización heredadas para impulsar una estrategia social de resolución de conflictos.

Entonces ¿quién tiene la razón? Enfoquemos las diferencias que marcamos anteriormente respecto a los dos proyectos.

En cuanto al tamaño del territorio geográfico en que su actividad se desarrolla y el universo de población que sus proyectos de intervención política abarcan, podemos señalar que no es lo mismo un territorio de unos cuantos miles de kilómetros cuadrados que comprenden los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, diseminados en los municipios chiapanecos de Ocosingo, Altamirano, Comitán, San Andrés Larráinzar, El Bosque, Simojovel de Allende, principalmente, en los cuales se estiman una población total de unos cientos de miles de habitantes, de los cuales las comunidades zapatistas forman solamente una parte aún no censada[1], a los dos millones de kilómetros cuadrados del territorio nacional y una población que el INEGI estimaba en cerca de 120 millones de habitantes para 2015[2] y otras fuentes estiman en 133 millones para 2019[3], que es el espació de acción del proyecto de AMLO. Por tanto, atendiendo al tamaño del territorio y población involucrados, la disputa del zapatismo contra el proyecto de AMLO queda completamente anulada, pues no habría una justificación ética a la demanda de utilización de los recursos naturales de una región en beneficio exclusivo de una población minoritaria para privar de los mismos al resto de la población del país.

Los únicos criterios que justificarían la negativa de un grupo poblacional a dar participación a los recursos de su espacio geográfico serían los fines que se den a los recursos explotados, la posibilidad de su agotamiento irrecuperable, y la exclusión de esa población a los recursos del territorio habitado por otros grupos beneficiados.

Y es en estos aspectos que el proyecto político del zapatismo tiene mucho que aportar. Pero no en contra del proyecto de AMLO, sino contra un sistema productivo que le da un uso distinto a los recursos naturales a aquel de atender las necesidades fundamentales de los seres humanos.

Efectivamente. Mientras que la relación que establece la comunidad originaria con su entorno consume los recursos naturales de manera moderada, propicia procedimientos de recuperación de aquellos consumidos y es más favorable para el desarrollo equilibrado de la naturaleza humana, características que pueden potenciarse con el conocimiento científico, el sistema de extracción y consumo de recursos naturales organizado en torno a la empresa capitalista privada, que se asienta fundamentalmente en el área urbana, realiza un consumo intensivo y no recuperable de tales recursos, destruye el medio ambiente, aísla a la población de los procesos y fuerzas de la naturaleza, sumerge a los individuos en la competencia y la confrontación entre y sí y con todo ello trastorna severamente la expresión de la naturaleza humana.  De esta manera, como conjunto de mecanismos de relación del ser humano con la naturaleza y de convivencia entre individuos, el sistema capitalista es inviable para la existencia de la especie humana en el largo plazo[4].

Pero hay que tener presente que, si bien el proyecto de AMLO no cuestiona el método capitalista de extracción y consumo de recursos naturales, sí reclama una acción comprometida del Estado para revertir los efectos monopólicos de reparto y concentración de riqueza que benefician casi exclusivamente a los agentes capitalistas, y una relación más amigable con la naturaleza, proyecto que ha sido compartido por grandes sectores de la población toda vez que le otorgan viabilidad y esperanza.

A la luz de todo esto podemos observar que los pronunciamientos del EZLN contra AMLO no se basan en la exposición de las características perversas de la forma de extracción y consumo de los recursos naturales del sistema capitalista, confrontándolas con las formas más generosas del consumo de la comunidad indígena, sino que han optado por la descalificación, incluso ni siquiera contra el proyecto político, sino contra el personaje, llegando a la descalificación y la ofensa personal. Lo curioso es que esta estrategia ha producido un resultado político adverso para la causa del EZLN.

En conclusión, podíamos afirmar que la lucha anticapitalista del EZLN es justa y necesaria, pero hoy se encuentra confinada a un reducido territorio y a una relativamente pequeña población. Para convertirse en proyecto nacional (y esto es fundamental para resistir localmente a la dominación total de los mecanismos capitalistas) necesita incluir a la población urbana, tanto en el rechazo a la forma de vida dominada por fuerzas capitalistas, como en la adopción de una propuesta organizativa alterna, basada en la experiencia solidaria de la comunidad originaria. Asimismo, necesita superar su intolerancia y sectarismo ante otros proyectos de lucha progresista, como el de AMLO y la 4ta. Transformación.


[1] La extensión del territorio comprendido por estos municipios es de 24 403 km², y una población estimada en 363 583 hab. Fuente: Wikipedia, La Enciclopedia Libre (https://es.wikipedia.org/wiki/Municipios_Aut%C3%B3nomos_Rebeldes_Zapatistas).

[2] Datos del INEGI con base en la Encuesta Intercensal (EIC) 2015 (http://www.beta.inegi.org.mx/temas/estructura/).

[3] Datos estimados por el contador de población mundial Countrymeters  (https://countrymeters.info/es/Mexico).

[4] Una exposición más amplia de estas características de la sociedad gobernada por fuerzas económicas de la empresa privada, así como de las alternativas organizativas de la población, se pueden encontrar en el trabajo de este autor denominado INICIATIVA PARA EL ENRIQUECIMIENTO DEL PLAN NACIONAL DE SEGURIDAD Y PAZ SOCIAL 2018-2024 PROPUESTO POR EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA , LIC. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR, disponible en la sección de Documentos de esta publicación.




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