Prioridades y perspectivas del cambio verdadero
Rossy Villarruel Figueroa

El resultado del rotundo triunfo de Morena en nuestro país no fue obra de la casualidad, varios factores confluyeron para que esto fuera una realidad y por primera vez en la historia, el pueblo decidió libremente. Que fue parte del hartazgo, si, cansancio por la ratería de quienes nos han gobernado hasta hoy, también; pero lo más importante es que la conciencia floreció en la ciudadanía y la voluntad popular se impuso, más allá de las necesidades de tipo económico y social, por donde la oligarquía en el poder tenía amarrado al pueblo de México.

Se vislumbra un nuevo amanecer, en donde esencialmente se necesita de la participación activa de todas y todos, para que el propósito del cambio sea una realidad. A quienes este proceso los favoreció con un escaño, o cualquier otra posición mediante el voto popular, éste trae aparejado un enorme compromiso y la responsabilidad de seguir a pie juntillas los preceptos del partido, el proyecto de nación y todas las recomendaciones que desde la presidencia emanen en favor del pueblo.

En un México adolorido, saqueado y vulnerado en todos sus derechos, la recomposición del tejido social tiene que ser obra del trabajo y la conjunción de esfuerzos compartidos, y paso a paso iremos pisando fuerte y sentando las bases para que esta nación resurja a un estado de cosas donde tenga cabida toda propuesta y acción para mejorar las condiciones de vida de quienes habitamos este hermoso, rico y fructífero país.

La transición a una nueva forma de gobernar el país, debe contar con acciones de corto, mediano y largo plazo, así como en todo logro, debe haber prioridades a cumplir en lo inmediato y nuestro presidente electo lo sabe muy bien, por eso no ha dado tregua, y sabiendo que el tiempo apremia, ha iniciado los trabajos de organización y delegación de responsabilidades a quienes sean los destinatarios de las mismas, para que consecuentemente se pongan a trabajar en su agenda respectiva.

En el estado en el que se encuentra nuestro país todo es prioritario y urgente, sin embargo, podemos visualizar puntos sensibles por donde se pudieran perfilar de ya, algunas acciones de tipo social que vendrían a paliar la zanja de desigualdades existentes. Por ejemplo:

BECAS PARA ESTUDIANTES

Tradicionalmente y por disposición oficial de las autoridades educativas, todas las escuelas tanto públicas como privadas, mantienen la obligatoriedad de ofertar becas para sus estudiantes, previo cumplimiento de ciertos requisitos que no todo aspirante puede cumplir, por lo que éstas se conviertes en selectivas, y no siempre les llega a quienes más las necesitan. Por otro lado, se da la circunstancia de que una parte de estas se les otorga a estudiantes recomendados por funcionarios de dentro o fuera de los mismos planteles, tengan o no la necesidad de ellas.

El rezago educativo es alto, el porcentaje de jóvenes de todas las edades que se quedan sin estudiar es muy alto, centrándose más en las zonas rurales de nuestro país, donde con trabajos existe una escuela que cubre todos los niveles y con personal docente mal remunerado; que decir también, de las instalaciones de las mismas, donde el temor más grande es que lleguen las lluvias, que no permitan por un lado la asistencia continua a clases y por otro, que la escuela o ya no exista o encontrarla totalmente inundada.

Si el gobierno actual no atendió debidamente otras necesidades primordiales para la población como el empleo, la seguridad, o la pobreza, la educación menos. Un pueblo informado no hubiera permitido por tantos años las injusticias a las que nos ha tenido sometido, y ellos lo saben bien; por eso la inversión para este rubro nunca fue importante y menos prioritario.

Hoy el país, con este nuevo gobierno que está por tomar las riendas, me parece que debería centrar la mirada y atender en lo inmediato esta necesidad. Si bien es cierto que con anterioridad se ha trabajado en ello, también lo es, que no lo suficiente. Está por iniciar un nuevo ciclo escolar, que mejor oportunidad para estimular a quienes por falta de un apoyo económico, han truncado o ni siquiera iniciado su formación académica, o por lo menos un oficio que les permita la sobrevivencia.

ADULTOS MAYORES

El actual gobierno ha mantenido una política de desprecio a un amplio sector de la población, que se vive temerosa de rebasar cierta edad, porque sabe que a partir de ahí se le reduce enormemente la oportunidad de encontrar un empleo, a menos que pertenezca al reducido sector de los privilegiados. Esto es sólo un eslabón de la larga cadena de desigualdades que tiene azolado al país.

Según el INEGI, para el 2017 la población total del país era de 123.5 millones de personas, de las cuales el 7.2% eran adultos mayores de 60 años. Este porcentaje y por infinidad de razones, una cantidad muy alta se encuentra en total desprotección. De ejemplos como: el abandono en los pocos asilos que mantiene el Estado, por cierto, en pésimas condiciones; en las calles mendingando para ganarse la sobrevivencia; en trabajos pesados para su edad o arrinconados en los hogares pobres como objetos domésticos.

Hombres o mujeres que rebasan los cuarenta años, tengan o no una carrera universitaria, sólo pueden acceder a subempleos con raquíticos salarios, sin o limitadas prestaciones y jornadas largas, donde además tienen que mostrarse agradecidos por la oportunidad brindada por sus patrones, y viviendo en la zozobra constante de perder en cualquier momento el empleo. El estatus de la edad debería ser eliminado por completo y sólo contemplar a seres humanos con necesidades propias y específicas de acuerdo a las edades y capacidades.

Este apoyo económico que otorgará el gobierno entrante a los adultos mayores, sólo coadyuvará a paliar en parte la gran brecha para quienes se encuentran en edades de los sesenta y cinco años hacia arriba; pero, desde mi punto de vista, existe un sector muy amplio de la sociedad femenina, que merece también ser retribuido de forma económica, pues es el sostén emocional, de contención y unión de las familias mexicanas: las amas de casa.

VIOLENCIA POR RAZONES DE GÉNERO

Un flagelo que azota a nuestro país y al mundo entero, que ha cobrado la vida de miles de mujeres, es la violencia machista. El fantasma del sistema patriarcal recorre todos los rincones, sembrando odios, reproduciendo sus tentáculos que por más esfuerzos que se hagan, ha sido imposible su desaparición; máxime ahora que las mujeres hemos ganado espacios en la vida pública y privada, lo que ha exacerbado ese enojo anquilosado y se ha recrudecido la violencia.

Es increíble que en pleno siglo XXI, las mujeres y niñas del mundo estemos más en riesgo de morir asesinadas, de ser violadas, golpeadas o vendidas como mercancía para satisfacción sexual de grupos dedicados a la comercialización de personas, que sufrir una enfermedad incurable y morir de ella.

La problemática de los derechos humanos de las mujeres parece similar, pero es diferente. Al igual que los hombres, también las mujeres somos víctimas de represión, tortura, secuestro, hambre, persecución y violación. Pero las mujeres pueden ser víctimas de métodos represivos particulares, como el embarazo forzoso y la discriminación cotidiana.

 El incremento en las variantes sobre violencia hacia las mujeres, es el resultado de las denuncias que a base de estimular a las víctimas se ha logrado se realicen, esto nos debe encender el foco rojo y colocar el asunto en el punto de prioridades inmediatas a resolver, pues todos los días a lo largo y ancho del país, se reportan mujeres violentadas, por desgracia en todas las modalidades ya mencionadas. La corrupción e impunidad han sido factores que han colaborado muy de cerca, para que no se castigue debidamente a quienes cometen delitos graves contra las mujeres.

¿Cómo contrarrestarlo?, existen muchas formas que ayudarían a disminuir e idealmente desaparecer esta violencia, pero es necesario la suma de voluntades de quienes impartirán la justicia próximamente y la implementación de políticas de igualdad donde los varones se involucren en un mismo proceso de cambio.

Como educadora de la sexualidad, no puedo dejar de mencionar las carencias evidentes que existen en la educación formal de las escuelas, donde todavía hablar de sexo conlleva una connotación de tabú, y la información que se imparte lleva consigo una serie de restricciones de tipo moral, que más que formar, desorienta a quienes son los receptores inmediatos, aunque este plasmada en los libros de texto que la convierten en obligatoria, a quienes corresponde impartir la información lo hacen desde una postura de poder y cargada de prejuicios.

La familia, considerada como el núcleo más importante de la sociedad, deberá ser el primer contacto para recibir una mejor formación respecto a la no violencia entre sus miembros por razón de sexo. Sin embargo, hasta hoy día se ha tornado muy difícil porque en las tentativas que se han implementado de unificar criterios para que hijos e hijas reciban una sola orientación al respecto, fracasan por la falta de interés mostrada por uno de los miembros de la familia, generalmente el padre.

Es importante que se contemple desde ya, en todas las acciones que se están realizando con miras al nuevo gobierno, la transversalidad sobre cómo combatir la violencia hacia las mujeres. Es indispensable que esto sea un hecho y no se quede sólo en el discurso mediático.

PERSPECTIVAS

En esta ocasión, echamos toda la carne al asador con la idea firme de lograr un verdadero cambio, la esperanza está puesta; sin embargo, en lo local y nacional quienes aspiraron y fueron electos para un cargo, personalmente no colocaron dentro de sus prioridades una agenda clara para las mujeres; aunque existan leyes que nos protegen como género, urge una revisión a conciencia de ellas, pues nunca se han aplicado correctamente, así como su armonización en todos los estados de la república.

En esta perspectiva todo es urgente, pero desde mi punto de vista, los puntos anteriores más.

Este nuevo camino por el que transitaremos los habitantes del país, obliga necesariamente a toda la ciudadanía a pasar de la apatía a la responsabilidad compartida, y convertirse en supervisora de las acciones que realizarán los tres Poderes de la Unión. Hagamos efectivo este nuevo encargo, pues sólo así se puede avanzar hacia una verdadera democracia.

Rossy Villarruel
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Feminista, luchadora social, principalmente por los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Psicoterapeuta Gestalt y sexóloga. Militante activa de Morena en Colima. Integrante de redes, grupos y colectivos de mujeres. Columnista de opinión y articulista en temáticas sociales y con perspectiva de género.




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