Mitos, ritos y saberes I

Pilar Quintero (compilación)

LA SIRENA DEL MAR (Andrés Henestrosa)

La noche del 24 de diciembre es providencial, milagrosa… esa noche se pueden ver tres prodigios: la sirena del mar, la flor del higo y el dios del viento. Cuando niño –porque hay niñez ahí donde reinan los cuentos- salía a caballo a recorrer la playa para ver salir a la media noche a la sirena del mar, para escuchar su canto, revueltos con los tumbos y retumbos de las olas. Tal vez por la canción del mar; acaso porque nos faltara virtud; o porque alguno de los ritos no se cumpliera debidamente, nunca la vimos ni oímos cantar. Sólo la canción del mar, sólo el cabeceo de las olas… Yo la vi y la oí una vez, pero se me ha olvidado.

TEZCATLIPOCA (El Espejo Humeante)

Para nuestros antiguos mexicanos, uno de los dioses más importantes era Tezcatlipoca, Señor del norte del universo, cercano al Mictlán, lugar de reposo por donde soplan los vientos fríos. Dios de la noche y del destino, castigaba la maldad y premiaba la bondad, también le gustaba poner a prueba, por medio de tentaciones, la mente de los hombres.

Los nahuas decían que Tezcatlipoca y Quetzalcóatl dieron origen al mundo, antes de que bajaran de los cielos sólo existía un océano primigenio lleno de monstruos; entonces Tezcatlipoca, como carnada, metió un pie en ese océano y al salir un pez-monstruo entre los dos lo atraparon y fueron extendiendo su cuerpo para formar la tierra; los toltecas decían que Tezcatlipoca había bajado del cielo por medio de una tela de araña y era un dios transformador y protector de los esclavos.

El poderoso Tezcatlipoca que gozaba de eterna juventud, daba y quitaba las riquezas a los hombres, sabía los pensamientos y conocía los corazones; además era invisible y omnipresente. Este dios, que dominó durante el primer sol, exigía sacrificios humanos, pero estos consistían en que durante su vida cada uno debía dar lo mejor de sí mismo, para de este modo alcanzar la trascendencia por medio de la acción. Algunos historiadores señalan que, todo indica que Tezcatlipoca también era el dios de la memoria.

Pilar Quintero Sahagún
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Licenciada en Historia por la ENAH, con cursos sobre: poesía (Facultad de Filosofía y Letras, UNAM); Cine Directo (CUEC-UNAM); Cineclubismo en México (Dirección de Actividades Cinematográficas, UNAM); Mejoramiento Barrial de América Latina (Centro de la Vivienda-CEPAL); Historia del Movimiento Obrero (Facultad de Ciencias Políticas, UNAM-Fundación Hebert); Diplomado en Museonomía (Pinacoteca Virreinal-INBA). Entre otras actividades, ha sido alfabetizadora en comunidades campesinas en Tlaxcala (1976); profesora de Artes Plásticas en el Centro de Educación Preescolar y Primaria del STUNAM (77-79); participante en el Programa “Talleres Productivos y Educación Continua” del Instituto Nacional de Educación para Adultos (84); Directora Editorial de la Editorial Antártica (90-92); Directora del Foro Cultural Azcapotzalco (98-2000).




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