Reforma laboral, la izquierda y l@s trabajador@s.
Rosa María Cabrera Lofte

Desde que México impulsara una estrategia neoliberal que lleva ya más de 35 años, la política económica ha derivado en un lento crecimiento económico, precarización de la fuerza de trabajo y una profundización de la pobreza y desigualdad. En 2016, la CEPAL señaló que nuestro país tiene una desigualdad superior en mucho al resto de los países de la región latinoamericana y caribeña, que incrementaron en 7.9% su riqueza mientras en México fue sólo del 2.6% entre los años 2004 y 2014.

En el caso de México, el bajo crecimiento económico, la debilidad de la oferta laboral en los sectores más dinámicos y modernos, la precarización general del empleo, la caída de la masa salarial y la debilidad institucional han propiciado una mayor desigualdad social y exclusión laboral(1). La que se puede observar en la desigualdad entre regiones, entre los géneros (por una mayor precarización del empleo en el caso de las mujeres) y, desde luego, en la relación entre capital y trabajo. Antes de la crisis de 1982, la participación de los salarios en el PIB había llegado a poco más del 40% para luego caer en los ochenta a menos del 30%. Se elevó poco más de esta cifra entre finales del siglo XX y principios del XXI para luego caer otra vez por la crisis mundial hasta alrededor del 27% . Según el informe más reciente de CONEVAL, la masa salarial -es decir, el monto total de las remuneraciones laborales que reciben los hogares a nivel nacional- (lo que incluye a trabajadores rurales y urbanos) se mantuvo inamovible entre 2005 y 2017.

Por lo que hace a las mujeres, la desigualdad entre géneros se refleja en los índices de cantidad y calidad. Las mujeres se han incorporado al mercado laboral cada vez más en diversas ocupaciones pero la desigualdad sigue siendo alta en relación con los hombres. Más grave aún, dado que el modelo exportador, basado en bajos salarios y escasos empleos de calidad, han llevado a los hogares a tratar de completar sus ingresos con el trabajo de otros miembros de la familia, se ha forzado a que las mujeres se ubiquen principalmente en el sector servicios, en la economía informal, y en la industria maquiladora por lo que esa incorporación se ha dado en condiciones cada vez más precarias. Debe subrayarse también que las mujeres que trabajan en el sector formal de la economía, aunque cuenten con puestos de trabajo más estables, siguen sufriendo de discriminación, diferencias salariales, y diversas agresiones a su dignidad, como el acoso sexual, sin que éstas sean sancionadas adecuadamente por la ley.

Participación en el mercado de trabajo. México 2017
Hombres
Tasa de participación fuerza de trabajo /(PEA) 77.7%
Ocupados / PEA 74.7%
Asalariados total 64%
Fuente: Fuente OIT. Disponible en ILOSTAT.

A todo ello hay que destacar que la distribución del tiempo de trabajo remunerado y no remunerado es desigual entre mujeres y hombres. Este fenómeno ha persistido a través de los años, ya que las mujeres destinan más tiempo al trabajo no remunerado de los hogares. Como resultado de ello, además de las diferencias salariales en empleos similares, las mujeres enfrentan serios obstáculos para participar en el mercado laboral en igualdad de condiciones que los hombres. En 2014, el valor del trabajo no remunerado de las mujeres representó 24.2% del PIB de México(2) .

POR LO QUE HACE A LAS MUJERES, LA DESIGUALDAD ENTRE GÉNEROS SE REFLEJA EN LOS ÍNDICES DE CANTIDAD Y CALIDAD. LAS MUJERES SE HAN INCORPORADO AL MERCADO LABORAL CADA VEZ MÁS EN DIVERSAS OCUPACIONES PERO LA DESIGUALDAD SIGUE SIENDO ALTA EN RELACIÓN CON LOS HOMBRES.

Ahora bien, de acuerdo a los documentos que obran en la Cámara de Diputados, en los antecedentes de la iniciativa de reforma laboral, se señala que a convocatoria de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (2001) se integró una Mesa Central de Decisión para la Actualización y Modernización de la Ley Federal del Trabajo, se inició una Consulta Nacional que acumuló 3 029 propuestas que denominaron Iniciativa de los Sectores, presentada ante el Pleno de la Cámara de Diputados, el día 12 de Diciembre del 2002, por el Dip. Roberto Ruiz Ángeles del Grupo Parlamentario del PRI. Posteriormente, ambas Cámaras del Congreso de la Unión acordaron: No reformar el Artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; elaboraron un cuadro comparativo para distinguir las coincidencias o diferencias de las propuestas y tomar como base la Iniciativa presentada ante el Pleno de la Cámara de Diputados, en Diciembre del 2001, por el Dip. Roberto Ruiz Ángeles, a nombre de los Grupos Parlamentarios del PRI, PAN y PVEM, conocida como Iniciativa de los Sectores de la Producción; las Comisiones de Trabajo y Previsión Social de las Cámaras de Diputados y Senadores de la Legislatura LIX, se instalaron en Conferencia Parlamentaria (21 de Abril, 2004) para continuar con el Estudio y Análisis de la Reforma Laboral retomando los acuerdos de la Conferencia Parlamentaria.

Foto: Alejandro Quintero Sahagún

Así, la Comisión de Trabajo y Previsión Social de la Cámara de Diputados, acordó formar una Subcomisión Especial plural y representativa de los distintos Grupos Parlamentarios para abordar el estudio y análisis de las Iniciativas que reforman, adicionan o derogan diversas disposiciones de la Ley Federal del Trabajo. A la fecha, la Ley Federal de Trabajo (Última reforma publicada DOF 12-06-2015) recogió en mucho la Iniciativa mencionada. Pese a la consideración del gobierno federal de ser un logro al creer que generaría puestos de trabajo e impulsaría el crecimiento económico, se ha acreditado que la realidad está lejos de esa expectativa.

Por su parte, aunado a importantes movilizaciones de las diferentes organizaciones sociales y sindicales en contra de la reforma laboral, las fuerzas de izquierda se sumaron argumentando precisamente que dicha reforma conllevaba la pretensión de afectar los derechos laborales y algunos de sus parlamentari@s incluso optaron por tomar la tribuna de la Cámara de Diputados con pancartas, sobre todo porque la misma puso sobre la mesa 50 temas para modificar más de 400 artículos que tratan desde normas contra la discriminación de la mujer o mayores sanciones por trabajo infantil hasta nuevas formas de contratación, el control de la subcontratación o cuestiones como la transparencia sindical, siendo estos tres temas los de mayor conflicto (el poder contratar a alguien por horas o a prueba ha indignado tanto a los sindicatos como al PRD, que propuso que fuesen las y los diputados los contratados por horas o que se les pueda revocar su mandato, que sería el equivalente a estar a prueba).

La reforma fue aprobada en el Senado por el PRI, PAN, PVEM y el voto de la Senadora Mónica Arriola, de Nueva Alianza, por cien votos a favor y 28 en contra de PRD, PT y Movimiento Ciudadano, quedando detenida en el propio Senado que había regresado a la Cámara de Diputados el dictamen a la minuta de reforma laboral, luego de incorporar cambios en materia de transparencia, democracia sindical, rendición de cuentas y contratos colectivos de trabajo.

Así, los partidos Movimiento Ciudadano, del Trabajo, de Regeneración Nacional y de la Revolución Democrática, mantienen su posición en contra de la reforma y en solidaridad con las y los trabajadores, en virtud de que la misma destruye los derechos laborales de las y los trabajadores mexicanos.

Al respecto, la Confederación de Trabajadores de México (CTM), así como el Observatorio Ciudadano de la Reforma Laboral confirmaron apenas el pasado día 23 de abril de 2018, que quedó cancelada la aprobación de las leyes secundarias vinculadas a la reforma de justicia laboral, la cual preveía la desaparición de las juntas de Conciliación y Arbitraje, y transitaba a una nueva forma de impartición de justicia, en donde el Poder Judicial fuera el encargado.

En esta línea, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su oportunidad destacó que no creía que la reforma laboral fuese a generar puestos de trabajo, aunque sí consideró que podría incrementar el empleo formal en un país donde 6 de cada 10 personas que trabajan lo hacen en negro.

Mercados de trabajo y desigualdades

La desigualdad en los ingresos entre el trabajo y el capital han venido aumentando desde el decenio de 1980 en la gran mayoría de los países del mundo(3) . Los salarios y beneficios de los trabajadores han tendido a declinar, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo. Este desplazamiento regresivo en la distribución funcional del ingreso se debe al modelo de globalización capitalista, pues en la medida en que la competencia presiona los salarios hacia la baja, tiende a reducirse la participación de la mano de obra en el producto nacional. Igualmente, esa competencia propicia la contratación en condiciones más desventajosas para los trabajadores en países con distintos niveles de desarrollo.

El modelo de globalización imperante y las nuevas formas de contratación han aumentado la desigualdad no sólo entre el trabajo y el capital; también han producido nuevas formas de exclusión.

Destacamos tres: la que se da entre hombres y mujeres; entre distintos grupos etarios; y entre regiones, tanto al interior de los países como entre distintas naciones. Por otra parte, la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo ha aumentado en todo el mundo: un mayor número de puestos de trabajo están siendo ocupadas por personas del sexo femenino. A pesar de ello, todavía es notable la diferencia entre ambos géneros en lo que toca a su participación en el mercado laboral. Actualmente, las mujeres sufren un déficit de participación de más de 26 puntos porcentuales respecto a los hombres.

Lo más grave, sin embargo, es que la feminización de la mano de obra esté asociada al aumento del carácter precario de los puestos de trabajo. Las mujeres tienden a estar sobrerrepresentadas en el sector informal y en el empleo por cuenta propia, donde las remuneraciones son más bajas, los puestos menos seguros, y una cobertura escasa por la seguridad social. En los países en desarrollo en 2017, 82% mujeres vs 72% hombres están colocados en empleos vulnerables. Lo mismo sucede en el sector servicios donde también se concentra la ocupación de las mujeres. Ello propicia que las trabajadoras se coloquen con más frecuencia que los hombres en trabajos a tiempo parcial, por lo que suelen quedar excluidas de las estadísticas laborales e ignoradas por los sistemas de inspección laboral.

El trabajo mediante contratos externos u outsourcing es otra tendencia mundial conexa que afecta desproporcionadamente a las mujeres porque su posición de negociación es más débil y porque ellas están obligadas a cumplir con la jornada de trabajo doméstico para la atención de sus familias. Todo ello ha contribuido a que se mantenga la brecha salarial de género en todos los países del mundo (4).

En este panorama, las distintas fuerzas democráticas, progresistas y de izquierda, tienen el compromiso y desafío de la defensa de los derechos laborales conquistados, de estar al lado de las organizaciones sindicales que luchan por la democracia interna para romper con la dominación política que prevalece en la mayoría, y de levantar las más sentidas exigencias de las y los trabajadores.


Notas:
1) Samaniego, 2016: “La participación del trabajo en el ingreso nacional: el regreso a un tema olvidado” gráfica XI.25: 315
2) Información de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares en México, INEGI. Cita por Informe CONEVAL 2018
3) Cf. Ibarra, David, Mercados abiertos y pactos sociales. Democracia arrinconada. FCE, México, 2017, Cuadro 11, p. 52 y Tello, Carlos y Jorge Ibarra. La revolución de los ricos. También los estudios de Stiglitz, Piketty, Rodrik y Reich, entre otros.
4) OIT Informe 2018
Rosa María Cabrera Lofte
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Estudios en Psicología-Área Social y en Artes Liberales. Asesora de Política Internacional en el Partido de la Revolución Democrática. Militante y dirigente política en el Partico Comunista Mexicano (PCM), PSUM, PMS y PRD. Sindicalista y Feminista. Exdiputada Federal y Asambleísta Constituyente de la Ciudad de México.




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